La memoria histórica (con afecto)

Han sido localizados e identificados los restos de varios republicanos fusilados en Málaga. Sus restos han sido entregados a sus familiares en un acto emocionante en el Ateneo de Madrid. Y me he acordado de Alfonso Ussía. Es un personaje inteligente, con humor y claramente de derechas. Escribe en “La Razón”. Y siempre recuerda a su abuelo, el escritor Muñoz Seca, que fue fusilado en Paracuellos del Jarama (Madrid). Supongo que es una osadía, pero me gustaría debatir con Alfonso Ussía sobre eso de la memoria histórica.

Cuando Alfonso Ussía o yo aterrizamos en el aeropuerto de Barajas vemos a nuestra derecha (en configuración sur) una enorme cruz blanca pintada en el suelo en los montículos cercanos. Me han contado que es el recuerdo imperecedero de los fusilados en Paracuellos del Jarama durante la guerra civil. Eran de derechas.

Cuando Alfonso Ussía o yo aterrizamos en el aeropuerto de Málaga no vemos nada especialmente llamativo ni a derechas ni a izquierdas. Pero resulta que hay una fosa común de fusilados con más de 2.000 restos. Eran de izquierdas.

El dolor es igual para todos, pero el análisis político de los muertos no es igual.

Todo el tremendo debate que parte de unas ideas y termina con unos fusiles, tiene en España tres momentos distintos.

1º La República. Acepto que ilusionó y frustró a algunos. Acepto que hubo balas de un lado y de otro. Pero había una Justicia democrática y un esfuerzo por lograr convivencia y libertad. Cerraron la puerta unos militares.

2º La guerra civil. Aquí se puede opinar lo que se quiera porque una guerra total es una guerra sin límites. Se pueden recordar límites suizos, pero la barbarie de la guerra ha sido es y será dificil de encauzar.Cada uno de los bandos tiene situaciones heróicas y momentos de vergüenza.

3º La posguerra. En este tiempo, sólo hay un culpable del dolor: la dictadura franquista. Alfonso Ussía hace bien en recordar que a su abuelo le dejaron sin vida por sus ideas. El régimen de Franco lo reconoció y todavía lo recordamos al aterrizar en Barajas. Pero Alfonso Ussía (que es un caballero) debería reconocer que si él tiene la suerte de poder homenajear a su abuelo, hay otros  que (por ejemplo en Málaga) quisieran hacer lo mismo. No eran abuelos famosos, pero eran abuelos.

Cada vez que se critica lo de la memoria histórica, más me doy cuenta de que es la derecha la que no quiere recordar. Es una pena. Que no, que no se trata de ninguna estrategia de discriminación. Que no. Que a mí Alfonso Ussía no me va a convencer de sus ideas, pero me puede convencer de su dolor.

Alfonso Ussía tiene que escribir un día en La Razón que entiende que los derrotados en la guerra civil quieran encontrar a sus muertos.

Y ese día empezaremos a comprender que eso de la memoria histórica no va con vivos sino con muertos.

Luis Solana

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