
Con muy poco ruido, la ministra Carme Chacón va terminado trabajos legislativos que vienen inconclusos desde muy atrás. Seguramente, el día que se publique en el BOE una ley de derechos y deberes de los militares, se habrá terminado un ciclo que empezó tras las primeras elecciones democráticas. No sorprenderse (o sí): los temas que tienen que ver con los militares han tardado mucho en normalizarse en España. Pero ahí estamos civiles y militares haciendo que pronto todos seamos como los países más democráticos del mundo.
Hace unos días se condecoraba a unos militares que se jugaron la carrera por luchar por la democracia: los de la UMD. Treinta y cinco años después.
Me cuentan que ha habido encuentros entre suboficiales organizados y responsables del Ministerio. Treinta y cinco años después.
Nadie discute que España tiene que enviar soldados a la operación ISAF en Afganistán a una operación ” en un escenario altamente arriesgado de conflicto y guerra” (Chacón en el Congreso, treinta y cinco años después).
Nos ha costado treinta y cinco años, pero ya estamos a dos dedos de ser un país como los demás.
Supongamos que en estos meses la ministra consigue que las leyes que modernizan a nuestras Fuerzas Armadas terminan por aprobarse. Demos por hecho que los Decretos y las Ordenes irán en la misma línea. ¿Qué le quedará a la ministra Chacón para lo que resta de la legislatura?
El Ministerio de Defensa tiene una característica que le diferencia de todos los demás: la Subsecretaría no se ocupa de los Presupuestos; sólo en el ministerio de Defensa hay una Secretaría de Estado que lleva las cuentas, los gastos y los ingresos. No ocurre en ningún otro ministerio.
Si estuviéramos en tiempos de la guerra fría se podría deducir que es un modelo copiado del soviético. Si analizamos lo complicado del parto del ministerio de Defensa, sacaríamos la conclusión que es un pequeño detalle residual del poder de los Ejércitos en el ministerio.
Cuando la ministra tenga un rato libre, que piense en esta curiosa organización de su ministerio. La consecuencia es la autonomía de la industria de Defensa y la dificultad de encajarla en la política industrial general de España.
La Secretaría de Estado de Defensa tiene como principal función entregar a los militares las armas que hacen falta aquí y ahora. Planificación industrial previa, poca; previsión anticipada, menos. La Secretaría de Estado tiene como máxima prioridad inventar las fórmulas financieras para pagar las demandas inmediatas de los Ejércitos. O las demandas para atender el “por si acaso”. El “por si acaso” militar nos cuesta a los españoles mucho más que la necesidad militar.
Ahí andamos comprando unos carros blindados que nunca se utilizarán (el “por si acaso”) mientras corremos a los mercados a comprar vehículos RG-31 a lo que sea y como sea porque es la verdadera necesidad. Es un ejemplo.
Y ya se que la General Dynamics de turno nos contará que esos vehículo necesarios se han fabricado en España. Será -obviamente- una mentira piadosa. En esto de la Defensa o se definen las cosas con tiempo o al final se compra lo que te quieran vender.
He oído que la Secretaría de Estado va a publicar unos libros balancos sobre necesidades militares. No me lo creo. O la ministra exige que se aclare qué hay que comprar y por qué o no tendremos solución a este modelo ineficiente y caro que tenemos.
Conste que en todos los países que tienen fuerzas combatiendo en el exterior, el debate sobre los medios es permanente; pero aquí no ha empezado porque no se ha querido diseñar el modelo organizativo para que eso sea posible.
Cuando la ministra termine los trabajos legislativos que tiene ahora delante, tiene que sentarse con los militares y preguntarles: si los conflictos previsibles son estos (el documento Solana los fijará) ¿qué armas necesitan ustedes? Y luego le dirá al Secretario de Estado de Defensa: dígale al ISDEFE y al CEDETI y a la CEOE que si pueden sumistrarnos estas armas y cuándo. Simplifico mucho, seguramente, pero así se entiende que el modelo actual de suministros de Defensa no puede seguir; que el modelo actual de organización del Ministerio de Defensa no puede seguir.
No sabe la ministra Chacón lo que deseo que un día termine la importante labor legislativa que ha acometido y se ponga a trabajar con el mismo entusiasmo y eficacia para la modernización del modelo de suministros y organización de nuestras Fuerzas Armadas.
Hace treinta y cinco años se organizó un Ministerio de Defensa a la medida de unas circustancias, ya es tiempo de ponerlo en pie de igualdad con los demás.
Luis Solana


